Vas a estar bien

Keep room in your heart

Después de mi post sobre la vida simple no quiero que crean que soy la más zen del mundo, que tengo mi vida bajo control y que vivo sin preocupaciones paseando por un bosque sueco y platicando con caballos.

Yo como todas las personas normales tengo preocupaciones. Y a veces dejo que me roben toda mi energía.

Preocupaciones chiquitas y grandotas.

Preocupaciones sobre cómo será mi futuro. No hace tantos meses tenía un trabajo estable con un futuro más o menos definido el cual abandoné por estudiar cerámica. Fue como apretar el botón de reboot. Me gustan las emociones fuertes y tener una vida interesante, aunque también puede ser un síntoma de locura. Me aventé a intentar algo nuevo pero no sé exactamente a donde voy.

Me preocupa donde voy a vivir en el futuro, ¿México o Suecia? Me preocupa no estar haciendo lo suficiente con mi vida. ¿Podría comer más sano? ¿Debería correr más? ¿Por qué no estoy tomando clases de jardinería, sueco, corte y confección, tejido, etc.? ¿Estoy siendo una buena amiga/hija/hermana/novia? bla, bla, bla. Y así las preocupaciones se van formando en un círculo infinito.

Todas esas preocupaciones causan ansiedad pero mi fórmula para relajarme es pensar: “Bere, vas a estar bien”.

Ya no recuerdo bien donde leí, vi, escuché a alguien decir que casi siempre nos enfocamos en los resultados negativos y por eso nos preocupamos. Casi nunca pensamos en los resultados positivos y no vamos por la vida confiados en que todo saldrá bien. Requiere el mismo esfuerzo pensar positivamente que negativamente. Entonces ¿por qué somos masoquistas?

Para recordarme y convencerme de que todo va a estar bien he hecho una lista de todas las cosas que me preocupaban y que al final salieron mejor de lo que esperaba. Si tu eres preocupón como yo, haz tu propia lista.

Aquí un ejemplo:

En el 2010 cuando me fui a Shanghai recuerdo que pasé momentos increíbles pero también me iba a la cama estresada con la idea de volver a México y no encontrar trabajo, al menos no uno que me gustara. Seguro cuando vieran mi curriculum los reclutadores pensarían: “a esta no la contratamos porque no tiene tanta experiencia y porque dejó de trabajar un año para irse de vacaciones a China, ¡Qué irresponsable!”. No les voy a decir mentiras, cuando regresé a México me tardé 6 meses en encontrar trabajo, viví en casa y closets de mis amigas porque no tenía para pagar la renta. Me había gastado todos mis ahorros en China y me daba pena regresar a vivir con mis papás. Fueron días difíciles. Pero al final todo estuvo bien, encontré uno de los trabajos más bonitos que he tenido y que jamás hubiera encontrado sin haber vivido en China e inicié uno de los proyectos más bonitos de este blog, “The Closet Voyeur”. Además confirmé una vez más que la vida te manda a las personas correctas en tu vida, aquí Guapologa y Botica Pop siempre estuvieron apoyándome y echándome porras.

A veces los resultados no son los que esperamos y las cosas salen mal, pero a veces todo sale mejor de lo que esperábamos.

Hoy trato de siempre pensar siempre que voy a estar bien, y además le doy chance a mi cerebro de tener dos versiones para sus preocupaciones

Sobre mi nueva carrera:

Versión me tiro al caño: ¿Y si me muero de hambre porque nadie compra mis piezas?
Versión soy una fregona: ¿Y si Anthropologie me ofrece hacer una colección con ellos?

Todo puede pasar. Es la belleza del futuro. Pase lo que pase, VAS A ESTAR BIEN.

“Keep some room in your heart for the unimaginable.”
― Mary Oliver

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