Adaptarse al cambio

otoño

“It is not the strongest or the most intelligent who will survive but those who can best manage change.” ― Leon C. Megginson

Ya casi llevo 3 meses viviendo en Suecia pero siento que llevo aquí toda la vida. Supongo que ese sentimiento es porque me adapté a la nueva vida muy rápido. En general siempre me he adaptado muy bien a cualquier tipo de cambio. Considero que es una de mis mejores cualidades y me ha salvado de muchos dolores de cabeza.

Mi secreto es pensar que no existe nada más que el presente. Obviamente extraño cosas de mi vida antes de cualquier cambio pero no dejo que le hagan sombra a lo que estoy viviendo. Por ejemplo extraño los churros, los tacos, mi colonia y una lista infinita de cosas de mi México, pero eso no me impide estar disfrutando de lo que tengo alrededor.

Luego trato de verle el lado positivo a las cosas. La mayoría de las veces cualquier situación tiene un lado bueno y hay que empeñarse en encontrarlo aunque a veces sea más fácil ver todo lo que está mal. No quiero que crean que voy por la vida sonriendo y siendo la más positiva del mundo, no es cierto, tengo mis días malos y me quejo más de lo que debería pero dentro de mí sé perfectamente reconocer lo bueno de cada situación que estoy viviendo.

Trato de controlar lo que puedo y dejar de estresarme por lo que no. Me gusta tener todo bajo control, pero la vida se ha encargado de enseñarme que hay muchas cosas que no puedo controlar. Me costó entenderlo por eso ahora me enfoco en lo que puedo controlar. Cosas que puedo controlar: la hora en la que me levanto, mis actividades matutinas, mi horario, lo que voy a comer, mi rutina de ejercicio, como reacciono ante situaciones especificas, etc. Lo que no puedo: el futuro, las oportunidades que me trae la vida, a las personas, etc. Me siento más tranquila cuando identifico las cosas que no puedo controlar.

Soy de esas que piensan que todo pasa por algo. Para mi paz mental siempre pienso que todo pasa por algo y me gusta pensar que mi vida es perfecta por todos los cambios por los que he pasado. A veces es bueno auto lavarse el cerebro, porque además es imposible saber si nuestra vida sería diferente si algún cambio importante no hubiera pasado.

Otra cosa importante, nada es para siempre. Así que si tengo que enfrentar un cambio que no me gusta tanto recuerdo que no puede durar para siempre. En algún momento la situación tiene que mejorar, tiene que existir un balance ¿no?.

Quería escribir este post porque hay cosas obvias que no lo son tanto. He conocido a muchas personas a las que les ha costado mucho superar cambios importantes en su trabajo o en su vida personal. Que han desperdiciado meses o años deseando que su vida fuera como antes y deseando no vivir su presente. A las que le tienen miedo al cambio. Yo no quiero ser de esas personas nunca y este post se queda aquí para recordármelo y tal vez para recordártelo a ti.

¡Qué vengan todos los cambios que sean necesarios!

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